Maldiciones
por pecados personales.
Estas
son las que entran por la puerta del pecado, según Dt. 27:26: “Maldito el que
no confirmare las palabras de esta ley para hacerlas…”
El
pecado es la desobediencia a los mandamientos de Dios. A los ojos de Dios, la
obediencia parcial es desobediencia. Un ejemplo de esto lo encontramos en el
rey Saúl. Dios ordenó a Saúl que destruyera a los amalecitas, quienes habían
atacado a los israelitas al salir del desierto para entrar a la tierra
prometida, Canaán. Dios había pronunciado un juicio de maldición sobre los
amalecitas: “…Escribe esto para memoria en un libro, y di a Josué que raeré del
todo la memoria de Amalec de debajo del cielo”, Ex. 17:14.
Años
mas tarde, el juicio sobre amalec estaba listo para hacerse efectivo, y Dios
ordenó a Saúl destruir a los amalecitas, (1Sam. 15). Sin embargo, Saúl perdonó
al rey Agag y a lo mejor de su hacienda.
La
obediencia parcial de Saúl se juzgó como rebelión – incluso, se igualo al
pecado de la hechicería o adivinación. Debido a esa desobediencia Dios quitó a
Saúl de su reinado.
El
fracaso, la falla, el rehusarse a obedecer los mandamientos de Dios, siempre
trae maldiciones del pecado, por eso es sabiduría andar en los mandamientos de
Dios.
La
palabra de Dios, enumera muchos pecados cuyas consecuencias son maldiciones,
por ejemplo:
1-
Idolatría (hacer o adorar ídolos). Dt. 27:15; Ex. 20:5.
2- No
honrar a los padres. Dt. 27:16.
3-
Defraudar al prójimo. Dt. 27:17.
4-
Crueldad contra una persona inválida. Dt. 27:17.
5-
Oprimir a los indefensos. Dt. 27:19.
6-
Fornicación. Dt. 22:21-29.
7-
Incesto. Es decir, relaciones sexuales con la hermana, la suegra, o la mujer
del padre.
8-
Relaciones sexuales con cualquier animal. Dt.27:21.
9-
Adulterio. Núm.5:27; Lev. 20:10; Dt. 22:22-27; Job 24:15-18.
10-
Relaciones homosexuales. Gn. 19:13, 24, 25; Lv. 20:13.
11-
Relaciones sexuales durante la menstruación. Lv. 20:14.
12-
Desposar a una mujer y a su madre. Lv. 20:14.
13-
Rapto. Dt. 22:25.
14-
Hijos concebidos fuera del matrimonio. Dt.23:2.
15-
Poseer o tener objetos malditos. Dt.7:25-26.
16-
Toda práctica de ocultismo, (adivinación, hechicería, conjuros o ensalmos,
brujería, consultar un médium, consultar a los muertos). Lv. 20:6, 27; Dt.
18:9-13.
17-
Asesinato. Dt. 27:24.
18-
Asesinar por dinero, (sicarios, esto incluye los que reciben dinero por hacer
abortos). Dt. 27:25.
19-
Abandonar a Dios. Dt. 28:20.
20- No
servir al Señor con gozo y alegría en la época de prosperidad. Dt. 28:46.
21- No
reverenciar el Nombre de Dios. Dt. 28:58.
22-
Presumir al pensar que uno puede ignorar la palabra de Dios y seguir su propio
camino. Dt. 29:19.
23-
Maldecir o maltratar a la simiente de Abraham. Gn. 12:3; 27:29; Nm. 24:9.
24-
Rehusarse a colaborar en la lucha de Dios. Jue. 5:23; Jer. 48:10b.
25- No
dar la gloria a Dios. Mal.2:2.
26-
Robar a Dios en los diezmos y ofrendas. Hag. 1:6-9; Mal. 3:9.
27-
Descuidar la obra del Señor. Jer. 48:10a.
28-
Desviar a otros del camino del Señor y llevarlos a religiones falsas. Dt.
13:18-21.
29-
Quitar o agregar a la palabra de Dios. Ap. 22:18-19.
30-
Enseñar a ser rebeldes contra el Señor. Jer. 28:16,17.
31-
Rehusarse a advertir a quienes pecan. Ez. 3:18-21.
32-
Respetar el dia de reposo. Ex. 31:14; Núm. 15:32-36.
33-
Pervertir o cambiar el evangelio de Cristo. Gál. 1:8,9.
34-
Maldecir a los propios gobernantes. Ex. 22:28; 1Re. 2:8,9.
35-
Rehusarse a perdonar a los demás después de pedir a Dios que nos perdone.
Mt.18:34,35.
36-
Sacrificar niños (por ej. abortos). Lev. 18:21; Dt. 18:10.
37-
Desobedecer cualquier mandamiento de Dios. Dt. 11:28; 27:26.
LA
OTRA MANERA es comparar nuestra vida actual, con las bendiciones que Dios ha
prometido para quienes le aman – y que están enumeradas en Dt. 28:1-14.
¿Nos
ha puesto Dios arriba y prestamos a muchos, sin tener que pedir prestado?
¿Sómos cabeza y no cola? ¿Se caracteriza nuestra vida por ser fructífera?
¿Tenemos prosperidad en nuestro entrar y en nuestro salir? ¿Estamos libres de
molestias y ataques de nuestros enemigos, tanto físicos como espirituales? ¿Hay
éxito en nuestras vidas? ¿Nuestra relación con Dios es gratificante?
¿Reconocemos y cumplimos sus propósitos?
Estas
son las señales de una existencia bendecida. Si no se está gozando de
bendición, entonces se está sufriendo de maldición, no hay términos medios.
También
para saber si las maldiciones están en acción, podemos buscar sus efectos. Los
mas comunes son pobreza, esterilidad, enfermedades, dolencias crónicas,
fracasos, derrotas, humillaciones, alteraciones mentales, tormentos, traumas
constantes, obstáculos espirituales, dominio por parte de los demás y abandono
tanto de Dios como de quienes nos rodean. Dt. 28:20-68.
Cómo
alguien dijo que “un ejemplo habla mas que mil palabras”, les comparto uno
narrado por Frank Hammonden su
libro “Rompiendo las maldiciones”, el nos dice: “Los líderes de una iglesia que
nos habían invitado trajeron un hombre para que le ayudásemos. Estaba enfermo
mentalmente. Se encontraba en esta condición por mas de diez años, y era
incapaz de sostener a su esposa y tres hijos. La carga era muy pesada para la
familia. Por medio de “una palabra de conocimiento”, supimos que el problema
mental de este hombre se debía a una maldición por un pecado. Había cometido
alguna clase de pecado por la que llevaba una pesada culpa, y la culpa le había
vuelto loco por completo.
Confrontamos
a este hombre con la “palabra de conocimiento”, pero estaba muy avergonzado
para decirnos lo que había hecho. Después de mucha persuasión amorosa, por
último, nos confió que de muchacho se había levantado en una finca y allí
cometió el pecado de bestialidad con varios animales.
Estaba
convencido que ese pecado era imperdonable, y que era inútil confesárselo a
Dios. Por medio del intérprete le hicimos saber que Dios le iba a perdonar si
se arrepentía y pedía perdón a Dios. Le guiamos en una oración de confesión, y
echamos fuera los demonios de las maldiciones.
Al
dia siguiente, la esposa supo que estaba perfectamente liberado. Dijo: “Es como
un pájaro fuera de su jaula. No se da cuenta que es libre”.
Meses
mas tarde recibimos una carta de aquél hombre. Ya no estaba mentalmente enfermo
había regresado al trabajo poco después de haber orado por él.
Y
dos años depués, regresamos a ese país. Cuando el hombre que había sido
liberado de la maldición de la enfermedad mental, (consecuencia del pecado de
bestialidad), supo que estábamos allí, nos invitó a su casa para ofrecernos una
comida como manifestación de gratitud. Celebramos su liberación con la familia
y los amigos y dimos toda la alabanza a Jesús nuestro
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